El Tambor Chamánico
- Marta Fernández Posadas
- 24 jul
- 4 min de lectura
Los tambores chamánicos son un instrumento musical de sanación y conocimiento presente desde los albores de la humanidad.
Ha sido y es usado por curanderos y chamanes de diferentes partes del mundo y de culturas que no se conocían entre sí y que incluso distan años y kilómetros entre ellas: Siberia, Mongolia, América del Norte y el Norte de Europa, por ejemplo.
Cada cultura tiene sus propios ritos y creencias asociados a este instrumento. En Kamino Lilà lo usamos para realizar el Viaje de Tambor con el cual lograr atraer a espíritus, entrar en otras dimensiones, sanar y obtener conocimiento.
El Chamán golpea el tambor a un ritmo de 205 a 220 golpes por minuto para entrar en trance. Escuchar el grave y constante sonido de los tambores genera ondas cerebrales alfa y theta que son las que están asociadas a la fase REM del sueño. De esta manera entramos despiertos al sueño realizando lo que se llama Ensoñar.
El sonido del tambor nos conecta con el latido o vibración de la Tierra. Imita el latido del corazón humano y nos devuelve al origen: al estado de calma, presencia, amor y conexión que vivíamos cuando estábamos dentro del útero materno escuchando el latido de nuestra madre. Esa experiencia, en si misma es sanadora.

Nos permite entrar en los universos sutiles a través de visiones. Se le llama también el caballo que nos transporta de una realidad a otra.
Nos enseña a ir al Centro de nuestra realidad y, desde el Axis Mundi, navegar por los tres planos que son, en términos de la cosmovisión andina: el Uku pacha (Mundo de abajo), el Kai pacha (Mundo de enmedio) y el Hanan pacha (Mundo de arriba).
En sí misma, la forma del tambor y los símbolos sagrados que en ellos se pintan son un mapa para moverse por los tres planos del cual obtener soluciones a problemas y avances hacia lo que el viajero se propone alcanzar.
Beneficios
La medicina del tambor es muy poderosa para quienes se permiten recibir la vibración de los mismos. Han sido y son utilizados por los chamanes como medicina gracias a sus sagradas propiedades curativas.
El sonido del tambor, como el del corazón más amoroso y profundo del cosmos, nos propicia un estado de relajación profunda. Nuestro sistema nervioso se ralentiza y los ritmos cerebrales se sincronizan con los del tambor. Al permitirnos relajarnos, liberamos estrés y tensiones acumuladas y facilitamos la sanación física, mental, emocional y espiritual.
Basta que un Chamán haga sonar un tambor para que inmediatamente los niños dejen de llorar, los adultos se calmen y se entre en una conexión más amorosa y silenciosa. Toda inferencia con lo que se está haciendo se filtra y la experiencia del espacio y del tiempo cambia.
Gracias a esta relajación, se accede a niveles más profundos de nuestra mente, conectandonos con nosotros mismos, explorando nuestro universo interno y, por tanto, nos facilita la transformación y el crecimiento personal.
También tienen la capacidad de equilibrar y armonizar nuestro campo energético. Cada órgano y sistema en nuestro cuerpo tiene una frecuencia vibratoria específica, y cuando estamos enfermos o desequilibrados, estas frecuencias se alteran. Al tocar el tambor cerca de nuestro cuerpo, su vibración ayuda a restablecer el equilibrio y la armonía en nuestro sistema energético, promoviendo así la salud y el bienestar.
Al escuchar el tambor podemos experimentar una conexión profunda con el mundo natural que nos rodea. Esta conexión nos ayuda a reconectar con nuestro propósito y a colocarnos en el centro de nuestro universo.
Los tambores chamánicos ofrecen profundos beneficios terapéuticos, nos sirven para sanar, crecer interiormente y conectar con nuestro entorno natural.
Sí quieres probar sus propiedades pide cita para una sesión de Sanación Chamánica.
Sanación a través del Viaje de Tambor
Toque de Tambor para embarazadas y madres con bebés.
Ceremonia de Viaje de Tambor para reconectar con tus Animales Espirituales.
Mitología del tambor
Cuando Tunkashila (el Abuelo Universo) estaba dando un lugar para todos los espíritus que habitan, y que tomaran parte en la habitabilidad de la Madre Tierra, se oyó un sonido, una fuerte explosión, a lo lejos en la distancia.
Como Tunkashila lo escuchó, el sonido seguía llegando más y más profundo, hasta que finalmente se posó justo en frente del Creador.
“¿Quién eres tú?” preguntó el Creador.
“Yo soy el espíritu del tambor”, fue la respuesta. He venido a pedirle que me permita participar en estas cosas maravillosas.
“¿Cómo quieres participar?”, Cuestionó el Creador.
“Me gustaría acompañar el canto de la gente. Cuando se cante desde el Corazón, voy a cantar como si fuera el latido del Corazón de la Madre Tierra. De esta manera, toda la creación cantará en armonía”.
Tunkashila accedió a la petición, y a partir de entonces, el tambor sigue acompañado las voces de la gente, cuando cantan. Cuando tocan, cuando danzan.
A lo largo de todos los pueblos originarios del mundo, el tambor es el centro de todas las canciones.
Es el catalizador para el espíritu de las canciones, para elevarse con el Creador, para que las oraciones y rezos de las canciones lleguen a donde están destinadas a llegar.
En todo momento, el sonido del tambor trae integridad, respeto, entusiasmo, la solemnidad, la fuerza, el coraje y el cumplimiento de las canciones.
Cada vez que suena un tambor, se trata de los latidos del Corazón de la Madre Tierra dando su aprobación a aquellos que viven en ella.
El Águila abraza esa Medicina, y lleva su mensaje al Creador.
Así se cambia la vida de la gente
Mito proveniente de Abenaki, una antigua confederación de tribus amerindia: norridgewock, penobscot, passamaquoddy, maliseet, sokoki y arosaguntacok.
Fuentes:



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